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La voz de los espejos I

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Geografía de la luz XVI

RAZONES PARALELAS (Poética)
I Modelo mi voz para entender su raíz, forjo palabras que expanden mi esencia, escribo estos versos en la palma de tus manos para reflejar su belleza y hacerla tuya.
II Escribo cada verso para pensar la Vida, le doy forma para reconocerla en mi voz, modelo sus palabras para desnudar los espejos, para desandar el vacío, para quebrar mi ceguera y escoger la luz.
A María Barbero

Vídeo-Libro Al-Mubarak

Geografía de la luz XV

Igual que aprendí la geografia de la luz hube de reconocer mi reflejo en el perfil de las sombras, en la soledad de la noche, en el hambre de ternuras, en el vacío de mis manos, en la realidad que traspasa y te rompe sin piedad. Después de todo esto es la Vida, mi palabra en las alamedas de tu voz.

Geografía de la luz XIV

Son tantos los reflejos que es imposible reconocerse en el caos. En los latidos del cisco me tiembla la mirada, mi voz no sabe de silencios que forjen mis huellas, se quiebran las líneas de mis manos al dibujarse aradas por el tiempo. Idénticas palabras a las ya escritas se hacen compás del aire para repetir una vez más que el miedo ahoga mis ternuras, que renunciar al vacío es mi deseo, que sólo aspiro a modelar la geografía de la luz en tu piel, la belleza dormida en el sur que nos espera.

Geografía de la luz XIII

Para mecer con tus manos mi aliento, para nombrar tu deseo en mi piel, para encontrar en mis pasos tus huellas, silencio cada tarde mi voz, me acojo a las texturas de tu cuerpo, transparento desde siempre tu mirada.

Geografía de la luz XII

Donde la mañana enciende las torres y transparenta la memoria, donde la mirada se vuelve orilla para nombrarse en la belleza, donde la ciudad expande su aliento modelando en mis pasos cada una de sus formas.

Geografía de la luz XI

Escojo el silencio para escuchar mis latidos, tu piel para acunar mis sueños, el tiempo que detienen tus ojos, la primavera que da forma a tus labios, el horizonte iluminado en tu cintura, los senderos que acarician mis manos, el alma que se expande en la madera, las ternuras que aroman de jazmines tu voz.